martes, 27 de octubre de 2009
En el diván de mis recuerdos...
Cuando por primera vez entre a tu cuarto, después de una desvelada noche de sueños que no eran sueños, fue genial, tu y yo, y esos 20 minutos de agonizante mañana de domingo, lista para ser desperdiciada en un abrazo que se hacia esperar toda la semana, que hermoso despertar, reconfortante, calido y sin vanidad; te extraño, y aun que no lo creas pienso en ti cada domingo.
ANuñez.
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